EL MUNDO AL REVÉS


Siempre se dijo que los pueblos tienen que estar bien pavimentados y su trazado viario diseñado adecuadamente para hacer la estancia agradable y facilitar el acceso al comercio local que, junto con la hostelería, debe ser una fuente de riqueza y un reclamo turístico de primer orden.

La política de pasos de peatones elevados en Candás está convirtiendo el trazado viario del pueblo en un trayecto difícil y penoso para los que circulan en automóvil. Las quejas empiezan a ser generalizadas y comienza a extenderse entre nuestros visitantes un rechazo a trasladarse a Candás.

Primero fue la supresión continua de plazas de aparcamiento. No sólo se suprimen aparcamientos urbanos como el del 1º de Mayo sino que, cada vez que se reforma una calle, desaparecen plazas.

Si el comercio local, la hostelería y el turismo se resentían de esta escasez de plazas de aparcamiento en todo el casco urbano, ahora les dan el tiro de gracia con la proliferación desmesurada de reductores de velocidad o pasos de peatones elevados.

Una cosa es proteger al peatón y otra muy distinta hacer insufrible el trayecto al tráfico rodado y martirizar al vecino o al visitante que, por las razones que sea, se ve obligado a trasladarse en coche por la villa.


Entrada de Candás: pasos elevados de todo tipo



LOS PASOS DE PEATONES ELEVADOS NO CUMPLEN LA NORMATIVA


La nueva normativa establece que el modelo de los reductores de velocidad será “una plataforma trapezoidal de 10 centímetros de altura como máximo, con un máximo de cuatro metros de largo y unas rampas de subida y bajada de entre 1 y 2,5 metros, dependiendo del límite de velocidad existente: 1 metro para límites de 30 km/h; 1,5 metros para 40 km./h; y 2,5 metros para velocidades de 50 km/h.

Avda Fernández Labreda


En Candás, donde la velocidad está limitada a 50, tendría que haber rampas de 2,5 metros; sin embargo, tienen un metro escaso, lo que convierte a los pasos que construyó este gobierno en ilegales e incompatibles con la seguridad de los conductores y los vehículos.


El Ayuntamiento tiene dos salidas: modificar los pasos que está haciendo con gran “bombo y platillo” o reducir la velocidad en todo el casco urbano a 30 kilómetros por hora.


Calle San Antonio: el paso elevado supera en más del doble la altura permitida



¡Qué manera de tirar el dinero público!





Abril 2009